Había nacido una persona con una extraña característica.
Era como un don y una maldición al mismo tiempo, pero en su pensar, era más una maravillosa experiencia. Podía ser capaz de vivir, todas las ilusiones de aquel que se le llegara a cruzar, podía sentir cada una de ellas como si fuera la misma persona a la que se la había hurtado, desde el deseo de un joven hacia una compañera de su clase, hasta la satisfacción de unos prometidos poniéndose de acuerdo para la fecha a su boda.
Por haberle robado la ilusión a una mujer que se había encontrado a las afueras de su casa, deseo por meses a un hombre prohibido, siguiendo así, robo la ilusión a un hombre que esperaba a su primer hijo, hasta las más simples de las ilusiones como una niña ansiando su muñeca, se las quitaba, las sentía, las vivía, las hacia suyas.
Un día, paseando por un parque, observo a una mujer realmente hermosa, figura divina, rostro delicioso, una belleza autentica, “Debe de tener una buena ilusión” pensó y se apresuro a pasar al lado de tal hermosa aparición.
Aquel fue, el ultimo día que el robo una ilusión.
Quedo ahí, de pie, mirando aquella esbelta figura siguiendo su camino, quedo como estatua, quedo ahí, con su nueva adquisición, con su ilusión de muerte.
Las ilusiones, pueden interpretarse de diferentes formas. ¿Porque tenia esa ilusion aquella mujer? Fuera de lo "magico" es el asunto de poder robar las ilusiones de las personas, es mas ainquietante vivir las ilusiones de los demas y no las propias.