miércoles, 11 de diciembre de 2013

DÍAS

Era una mañana fabulosa. El panorama era tan frió, lleno de una no tan espesa neblina pero vaya que muy pintoresco, como para quedarse en casa y desayunar en la terraza de aquel sitio  tan hermoso y triste.

-¿Aún no se ha despertado mi pequeño?- Decía el señor Dómine mientras tomaba una taza de café y observaba detenidamente el paisaje.

-No, ya hemos ido un par de veces y sigue en su cama- Contestaba una de las sirvientas que había llevado el desayuno.

Él solo seguía sosteniendo la taza de café observando el exterior, la chica de servicio solo asintió y camino a la entrada para dejarlo solo.

-¿Sabes?... Puede hacer lo que quiera, como aquella vez en que se fue de noche y regreso al siguiente día... Puede hacer realmente lo que quiera menos suicidarse o alejarse de mi lado... Jajajajajaja.

Parecía que eso lo decía más para si mismo que para la criada que se quedó quieta escuchándolo, esta, algo consternada, asintió con la cabeza nuevamente y muy nerviosa se dirigió a la cocina con los demás.

Había pasado la hora del desayuno y Eric aun no salía de su habitación, al parecer era bastante normal, y no se le reprochaba absolutamente nada, incluso su padre había ordenado no molestarlo, con el pretexto de que su mayor inspiración no podía denotar enojo, si no amor y felicidad. Eric, a pesar de tener semejantes libertades, no las disfrutaba como cualquier chico que tuviera tales privilegios, en realidad, era un muchacho muy inteligente y propio, salvo algunas ocasiones que salía de su casa muy tarde y llegaba al otro día, ni siquiera era caprichoso, pero si hostigado por los mimos de quien es su padre.
Era seguro que por ser fin de semana, no saldría de su recámara y si lo hacía, era bastante cauteloso.



Paula estaba en otro mundo. Sus padres más tranquilos, podían quitarle el castigo el día que se le había dicho, sus calificaciones eran muy buenas y la chica se le veía increíblemente feliz.

Cosa que sorprendió demasiado a sus compañeros de clase y más a Marina, quien estaba llena de coraje porque el plan de dañar su reputación, tal parecía que no había funcionado.

-Oh vaya Pau, es raro que se te vea muy feliz, ¿Pues que te ha ocurrido?-

-Nada que sea de tu interés, puedes irte por  donde viniste.

-No hablo con nerds come libros como tu Astrid, me gustaría que no te metieras gracias~

-Y a mi me gustaría que tratarás con más respeto a mi amiga, Marina, ella puede meterse cuando quiera- Paula había dejado por un momento de dibujar en uno de sus cuadernos para dirigir una mirada amenazante a Marina, quien ya comenzaba a llamar la atención al hablar con esas dos.

-Ja, Pau, todo se sabe tarde o temprano y más en este instituto, pudieras ser tan popular si no te juntarás con estas dos cosas raras- Señalaba a Astrid y Aaron quien ya se había unido al momento.

-Bueno, estás dos cosas raras son mejores que tu Marina, que ni a cosa llegas, vayámonos muchachos, ya es hora de retirarnos, nos acabaron de correr alimañas y es muy irónico jajajaja- Dicho esto, tomo de la mano sus amigos y se dirigió a la entrada escuchando a Marina gritando "Te arrepentirás de esto Paula no sabes con quien te metes" varias veces.

Cada día que pasaba, Paula se ponía nerviosa y feliz, asustada y excitada, tenía en mente miles de formas de como acercarse nuevamente y miles de preguntas como si ya la olvido o la ignoraría, si acaso se pondría nervioso o como lo tomaría, apenas era jueves y deseaba con toda su alma ya estar en aquella galería.

-Astrid...

-¿Hmm? ¿Que sucede?

-¿Y si... Tiene chica?

-Nada podrías hacer supongo, ¿Porque pensar eso tan repentinamente?, ¿Es que ya te has arrepentido?

-¡No! ¡Para nada! Es solo que... Sería algo fuerte para mi...

-Estaré ahí para ti entonces por si lo necesitas

-Gracias amiga mía...

-Solo un favor...

-Dime, ¡Lo que sea!

-¡No vuelvas a gritarme al oído! Recuerda que estamos hablando por teléfono, ¡Dios! Paula, ¡Contrólate! Jajajaja

-Perdóname, es que me ha ganado un poco la tristeza de pensar aquello- Paula de verse feliz toda una semana, estaba realmente angustiada, ilusionarse de esa manera y no sentirse preparada para saber o incluso ver que aquel muchacho definitivamente no tenía lugar en su vida.

-El tiempo lo dirá, tranquila Pau.


Sábado por la mañana, ¡Libre al fin del castigo bien ganado!, solo era cuestión de prepararse y salir rumbo a la galería, que por lo visto, sería bastante enorme y digna de apreciar, quería sentir más que nervios y miedo, una enorme felicidad, aun no podía creer que alguien así pudiera causarle todo lo que ha vivido emocionalmente.

-¿Listas señoritas?- Aaron a pesar de todo, era amigo de Paula y si ella era feliz, él con toda la tristeza que pudiera ocultar, lo sería.

-¡Vaya que listas!- Decían las dos al mismo tiempo, dirigiéndose al fin al lugar tan esperado.



-¿Listo ya, mi valioso obsequio?- Decía frente a la puerta cerrada del cuarto de Eric aquel pintor con mirada iluminada y gesto amable y sonriente.

-Si, claro- Minutos después de lo ultimo dicho por su padre, Eric había contestado con desgano.

-Pudieras sonar más alegre corazón-

-¿Podrías dejar de sonar como si pretendieras ser más que mi padre?- Decía molesto el muchacho golpeando la puerta abriéndola minutos después.

-Pero que cosa tan horrible has dicho corazón mio, soy tu padre y me expreso hacia ti como yo quiera, te adoro porque eres mi pequeño y no tengo porque ocultarlo con palabras ten secas como "hijo" o "muchacho" nada más- El padre se había indignado, sacudiendo la cabeza como pretendiendo alejar pensamientos que había dejado su hijo, palpándole el hombro y dirigiéndose ambos a la puerta principal.

Eric lo mirada entre enojado y burlón, tenía ya hace mucho tiempo que pretendía decirle aquella locura, esperando ver la reacción de su padre, no es que en realidad lo pensará, solo que el simple hecho de que aquel sujeto que tenía que ser obligado a llamarlo padre, se expresara de el de esa forma que sin duda, lo dejaban asqueado.

Así, se dirigían a la presentación del arte de Gêrome Dómine, hasta ahora, el amable y amoroso padre pintor.


Sería una noche bastante inesperada.

TO BE CONTINUED...


**Notas de la autora**

.-. Mi mente voló LOL


martes, 10 de diciembre de 2013

DESPUÉS DE ELLA

Paula miraba fijamente la pantalla del televisor, concentrada en todo lo que se estaba diciendo acerca del señor que se encontraba al lado de Eric respondiendo a las preguntas o simplemente estando ahí, de pie, para ser fotografiado, los dos muy formales, el sujeto bastante sonriente mientras que Eric, podía manifestar una sonrisa forzada... Excesivamente forzada. Estaban en un programa de arte llamado ArtLoveIT!

-¿Paula?- Volvía a decir Astrid un poco nerviosa porque su amiga no reaccionaba.

-¡Estará presentando sus obras en una de las galerías más importantes del país! ¿No es verdad Gêrome Dómine?-

-Oh! ¡Claro que estaremos mi hijo y yo presentando nuestro trabajo en la galería de la ciudad! No solo es mi arte, ¡es la de mi hijo porque es mi inspiración!-

Decía aquel hombre que al parecer resultaba ser el padre de Eric, mientras pasaba un brazo por encima del hombro de su hijo, quien lo miraba incrédulo a todo lo que decía frente a las cámaras.
Al momento de entrevistar a Eric este simplemente se volteo y siguió a su padre quien ya comenzaba a caminar.

-Definitivamente al joven Eric no le gusta las cámaras jajaja- Decía una de las conductoras del programa.

-Vaya que desde siempre ha sido un chico bastante penoso, deberá ser porque es la inspiración de su padre para cada pieza de maravilloso arte que ha tenido desde ya varios años- Otro de los conductores sentado al lado de la anterior, en el estudio donde ya se encontraba ubicado todo - Gêrome es un padre amoroso y atento y se ha visto con Eric, es obvio, puesto que es su único hijo y el recuerdo que le queda de su esposa, ya 4 años desde que sufrió ese terrible accidente.

Paula ponía atención a cada palabra que decían los conductores, quien iba a pensar que aquel chico que la salvó en aquel antro de mala reputación, saldría en la tv tan de repente y aun más, que conocería a su padre al mismo tiempo, un famoso pintor de este siglo.

-Y bien, ya sabe, en nuestra pagina encontrarán más información sobre que días se estará exponiendo las pinturas de nuestro maravilloso artista Gêrome Dómine! Y cambiando de tema tenemos un músico que ha superado....

Apagando la Tv corrió a su laptop para entrar a la pagina del programa, ignorando olímpicamente las miradas de sus dos amigos.

-Vaya vaya vaya, con que ese es el famoso Eric, Eric Dómine jajaja muy penoso el tipo- Decía presuntuosamente Aaron solo para encontrarse con la fulminante mirada de Astrid

-Paula ¿Entonces es el que salió hace un momento? ¡Quien diría que se trataba del hijo de un pintor! Deberíamos de adentrarnos más a la cultura y al arte jajaja

-¡Pero si te la vives leyendo libros! Ahora quieres dedicarte a admirar el arte, ¡Bah! Además no es él el artista si no su padre- Decía Aaron mirando los ojos de Paula iluminándose por la pantalla.

-¡Tengo la dirección y el día! ¡Estará junto a su padre todo el tiempo que se este la galería!- Gritaba emocionada Paula mirando a  Astrid y Aaron.

Sus dos amigos no sabían como reaccionar, Astrid aun no podía creer que fue tan fácil encontrar a Eric y Aaron sentía celos de verla tan feliz por un chico así.

-Oh Astrid, ¡Deberás acompañarme!- Decía suplicante a su amiga

-¿Y el castigo? ¿Y yo que? ¿Nada más hasta aquí llego en esta historia de amor?- Reclamaba Aaron con el tono de broma como siempre

-¡Vamos los 3! Jajaja mi castigo termina un día antes de la fecha en que estará esta galería, ¡volveré a verlo!


Estaba claro, se encontraría con él nuevamente y esperaría que el destino estuviera de su parte.


Ya era tarde. Aquella gigantesca casa estaría prácticamente sola si no fuera porque los criados que la cuidaban, tenían todo bastante bien iluminado.
Lejos de la ciudad se encontraba, digna de aquella persona que apreciaba el verdadero arte de la soledad  y el amor por la naturaleza que rodeada aquel sitio áspero.
Llegaba un coche negro solo para estacionarse enfrente de la entrada, de ahí salían un padre y un hijo que, si no fuera porque se sabe de antemano que estaban en una entrevista, cualquiera diría que era un funeral a donde habían asistido.

Quizás, para el joven todo aquello si era un funeral.

-¡Gracias por acompañarme nuevamente hijo mio!, ¿Que hubiera sido de mi sin tu compañía todo el tiempo? desde tu nacimiento has sido todo para mi.

-No lo menciones nuevamente. No es necesario seguir fingiendo aquí, todos ellos y yo te conocemos perfectamente- Decía señalando a unos cuantos sirvientes que habían ido a recibirlos nerviosos por lo que el chico había dicho.

-¡Oh vamos! Eric, no puedes volver a empezar la misma discusión, creí que ya habíamos dejado claro hace meses, además, ellos no me conocen de otra forma, he sido un padre para ti y tu has sido mi hijo todo este tiempo, Eric, ¡Eric!

Gritaba al momento de darse cuenta de que su hijo subía las escaleras rumbo a su recámara.

-Tienes la culpa, por recordarme mi nacimiento- 

Llegando a su habitación, cerrando la puerta recargándose en ella sin ningún sonido. todo estaba bastante oscuro, silencioso. Se retiro de la entrada para poder hincarse y levantar un papel que estaba tirado en el suelo, al sentir que la puerta se abría lo escondió con agilidad.

-Tu sabes bien, que no era mi intención tocar un tema así para que recordaras hechos escalofriantes hijo mio- Lo abrazaba por la espalda con lagrimas en los ojos- Olvida, olvida todo, mi inspiración no puede expresar más que amor y felicidad-

El chico no se movía, solo estaba ahí, serio, sin mirar a su padre quien se había hincado para abrazarlo, pensando entre si, lo exagerado que era por ponerse a llorar.

-Tu eres mi mayor inspiración... Después de ella- Se levantaba para retirarse de la habitación.

-Maldito seas....- Lleno de ira en los ojos, Eric no dejaba de recordar lo último que su padre, el famoso pintor de nuestro siglo, Gêrome Dómine había mencionado antes de cerrar definitivamente la puerta: "Después de ella".

Volvió a sacar el papel que escondió de su padre, se levantó, lo observó nuevamente y lo guardó en un lugar seguro, muy seguro.

TO BE CONTINUED...


**Notas de la autora**

Que se me había olvidado la contra LOL jajajajajajaja
owo No quiero dejar ya sola esta historia(?) sigo escribiendo en un cuaderno más capítulos X3
Gracias July-chian porque me siento realmente inspirada XDDD.








domingo, 1 de diciembre de 2013

CURIOSO

Se quedaron de ver el siguiente sábado, con el pretexto de un trabajo escolar que de verdad habían dejado, pudieron librarse del castigo de aislamiento del que sufría con justa razón Paula, quien ya estaba ansiosa por tener un poco de esperanza en reencontrarse con aquel chico tan misterioso que se había vuelto alguien profundamente importante en su vida.

Gracias a Marina, su clase y algunos salones más, sabían de manera alterada, lo que ocurrió aquella noche, llenos de hablarurías y observándola como si tuvieran acaso derecho a juzgarla, sin embargo, a ella le importaba poco lo que se pensara, con que su familia y amigos supieran quien era ella, era más que suficiente, pero, ¿Habría alguna forma de que Eric estuviera en su mismo colegio?

-¡Astrid!- Tomaba del brazo a su amiga, quien se dirigía al comedor.

-¿Que ocurre?-

-¿Y si esta en nuestro instituto?- Comenzaban a brillarle los ojos.

-Sería poco probable... ¿No crees? O quizás...-

-¿Quizás que? ¿Que?- Le había entusiasmado de tan solo pensarlo.

-Podríamos intentar buscarlo en el insti, pero que va si es inmenso... A menos que...- Comenzó a caminar sola acomodándose los anteojos muy misteriosa.

-¿Astrid? ¡Iluminame con tu cerebro tal brillante que tienes!

-De saber por lo menos la carrera... Aunque sea el apellido...-

-Solo sé que se llama Eric, que tiene 22 y tengo la placa de su auto- bajo los hombros con la idea de que estuviera en su instituto desmoronándose.

-Dudo mucho que de esta manera lo encontremos, ni modo que convoquemos a cada Eric que exista en cada facultad y hagan fila ante ti para que lo reconozcas, sería realmente gracioso jajajajaja-

-¡Astrid!... No te burles que esa era casi mi idea...- La miraba avergonzada mientras Astrid se reía aun más.

-Jajajajajajaja vaya chica que tengo por amiga-

Iban ya un tanto apuradas al comedor, al sentarse en una mesa bastante alejada de todo el grupo de personas que, por los rumores que existían de Paula, la miraban de vez en cuando, esta devoraba prácticamente el alimento.

-¿No te molesta?-

-¿El que?-

-El que todos te miren de esa manera gracias a la cabeza hueca de Marina- Tomando un jugo que prefirió en lugar de soda.

-No me afecta porque sé que no es verdad-

-Ah! Pero basta con la absoluta palabra de la reina del instituto para que todos los súbditos crean que es la absoluta verdad, ya que todo ella lo ve, lo afirma y saca sus propias conclusiones estúpidas, solo falta que quiera que comencemos a llamarla "Gran hermana", ¡Que el cielo nos salvé de ese día! jajajaja- Llegaba, revoloteando y dramatizando un chico alto, agradable físicamente y con cabello de color miel.

-Algo me dice que te ha gustado el libro que te preste Aaron-

-No solo me gustó, ¡Me ha dejado traumado!, Algo que no entiendo, ¿Eso pasó en realidad?- Se sentaba junto con ellas, sacando el famoso libro que le había prestado Astrid, entregándoselo a la dueña -Completamente terminado señorita-

-No ha pasado, así tal cual por lo menos- Tomando el libro dandole otro sorbo a su jugo.

-¡¿Como que no tal cual?!- Levantándose asombrado por el comentario, llamando la atención por la acción tan precipitada.

-Te puedes controlar o sera la ultima vez que te preste un libro aunque sea de dibujitos-

-¡Aaron!- Ahora la que llamaba la atención por su acción era Paula-

Sus dos amigos quedaron anonadados al verla tan eufórica y observándolo con tanta atención.

-E-eh ¿Que pasa?-

-¿Tu padre es parte de la policía cierto?-

-De parte de los que protegen a ciertos diputaditos querida- Estirándose y acomodándose el cuello de su camisa haciendo un gesto de orgullo y prepotencia fingida.

-¡Astrid quizás el pueda ayudarnos!-

-¿De que estas hablando?-

-¿Eh? ¿Mi padre? ¿Y como podrá ayudarlas? ¿En que? ¡No entiendo nada! Y ya me esta dando miedo Paulita- Miraba a las dos chicas con una apariencia de película de terror bastante sobre actuada..

-A encontrar a un chico-

-¿perdón?-

-¡Paula!- 

-Ah si... ¿Que es cierto lo que dice Marina Pau?- Alzando una ceja dicho con un susurro.

-Claro que no, no seas idiota- Susurrándole de igual forma- Es solo que si vienes a mi casa este sábado, podre explicarte todo con mas calma! así podrías ayudarme en mucho, tu y tu padre.

-¡Claro!  Con eso de que te quiere para nuera capaz que te ayuda hasta esconder un cadáver- Su rostro marco una sonrisa picara con un guiño gracioso.

-¡Jajaja si claro! Te esperamos este sábado y espero que de verdad puedas servirnos de ayuda jajaja- Se levantaba de su asiento para ir a pedir mas jugo.

-¡No sirve de nada hablar con esa muchacha de amor! ¡O se hace o me friendzonea cariñosamente para que no me duela!- Dramatizando nuevamente.

-Uhh... Yo creo, sin duda, que el sábado sabrás muy bien sus motivos.

-¿Eh? ¿Porque As? ¿Hay un chico? ¡El del antro!, ¿El sábado lo conoceré?....-

-¡¿Porque siempre tu lleno de preguntas?! ¡Cállate y el sábado te quitaras de dudas de una buena vez!- Se levantaba de su asiento para ir por su amiga dejando al mucho un poco preocupado.

Así, paso la semana, colegio, casa, labores y el castigo sin levantarse para Paula.
Compra de más libros, escuela, casa, y solo mensajeandose para Astrid.
Escuela, una cena en casa de uno de los clientes de su padre, preocupado por esperarse lo peor el sábado en casa de Paula, se encontraba Aaron.

Y por fin el día llegó.

-No quiero nadas sorpresa Paula, recuerda que el castigo no se te ha levantado y dudo mucho que le quieras añadir más días.

-Si, madre, no creo que quiera eso, tranquila, solo tenemos que hacer el trabajo-

-Tu padre y yo tenemos que asistir a esas juntas con los clientes para cerrar ese dichoso trato del que tenemos meses en planeación, no quisiera ir preocupada, ¿Entiendes eso?.

-Si, lo entiendo y te prometo que no será más que un trabajo en equipo- Sabía que sus padres confiaban aun en ella, pero que se le puede hacer cuando se astilla esa confianza paternal.

Llegando sus amigos, sus padres se marcharon, aclarándole que la aman pero que los había dejado "siscados" y preocupados por aquella vez, sin más, pocos minutos después, la casa le pertenecía a ella y a sus dos amigos.

-Ah, ¿Y bien?- Decía Aaron, sentándose en el sillón de la sala de estar, mirando decidido a las dos chicas que se habían sentado juntas al otro extremo.

Paula decidió contarle todo, incluso el gran interes que en ella nació haciendo que este se sintiera tan vacio y con un gran nudo en la garganta, Paula se retiro a traer bebidas y un bocadillo dejandolos en la sala.

-Si te hubieras puesto las pilas y dejar tanto rodeo, aunque sea ella supiera bien de tus sentimiento.

-.... ¡En fin! Hay mas peces en el mar jajaja.

-Claro, tu mentalidad no ha sido otra más que "Paula, Paula, Paula" durante 2 años.

-Uno que se quiere consolar y tu que no tienes el tacto para saberlo- Haciendo un movimiento de mano como si fuera un abanico.

-Oh, lo siento, casi no se como manejar estas cosas.

-Lee un libro de romance, eso te guiara- Le guiñaba el ojo mientras sonreía, a pesar de todo se le veía bastante deprimido- Y ¿Quieres que mi padre te ayude a buscarlo con las placas de su auto? ¿Así muy detectivezco el asunto?.

-Me has leido la mente.

-Así que se llama Eric- Aaron prendía la tv mientras Pau se volvía a sentar, despues de acomodar lo que llevó en la mesita.

-Si....

-Será complicado Pau- Decía Astrid acomodandose los lentes y mirando fijamente a su amiga.

-lo sé pero quiero hacerlo, de verdad.

-¿Y tu crees que realmente el padre de Aaron pueda ayudarte? ¿Ya eso no es bastante complicado? Nos estaríamos metiendo en algo bastante subido.

-¿A que te refieres? Lo hacen sus amigos los de la jefatura todo el tiempo no Aaron?.

-Ajá- Embelesado cambiando canales.

-¿Escuchaste?. tu tranquila.

-Pero Pau ¿Y si decide no hacerlo? ¿O que excusa le darías?.

-No sé tiene que ocurrirse algo hoy... Yo...

-Jajajaja mira ahí esta tu Eric uno de tantos millones que hay del pais- Decía Aaron, señalando burlonamente la tv en un canal que había dejado de arte- Jajajaja es ironico, ustedes hablando de un tal Eric y le voy cabiando a un canal donde esta un padre y su hijo llamado Eric, se te hará más complicado jajaja.

-¿Paula?- De repente astrid llamó a su amiga quien no se movía ni respondía para nada.

-¿Eh?- miraba a las chicas y en especial a Pau.

Ella estaba de pie, mirando atentamente a la pantalla con los ojos desorbitados y comenzando a temblar levemente.

-¡¡E-es él!!.


TO BE CONTINUED.


Notas de la autora(?)

Que me tarde, LOL pero maldito virus que apenas se quito jajajajaja, creo que esta super largo en fin, mañana subo el otro que me la pase escribiéndolos en cuaderno.
XD lo de gran hermana fue porque seguía leyendo el libro de 1984 jaja TwT mi acorde <3.