miércoles, 11 de diciembre de 2013

DÍAS

Era una mañana fabulosa. El panorama era tan frió, lleno de una no tan espesa neblina pero vaya que muy pintoresco, como para quedarse en casa y desayunar en la terraza de aquel sitio  tan hermoso y triste.

-¿Aún no se ha despertado mi pequeño?- Decía el señor Dómine mientras tomaba una taza de café y observaba detenidamente el paisaje.

-No, ya hemos ido un par de veces y sigue en su cama- Contestaba una de las sirvientas que había llevado el desayuno.

Él solo seguía sosteniendo la taza de café observando el exterior, la chica de servicio solo asintió y camino a la entrada para dejarlo solo.

-¿Sabes?... Puede hacer lo que quiera, como aquella vez en que se fue de noche y regreso al siguiente día... Puede hacer realmente lo que quiera menos suicidarse o alejarse de mi lado... Jajajajajaja.

Parecía que eso lo decía más para si mismo que para la criada que se quedó quieta escuchándolo, esta, algo consternada, asintió con la cabeza nuevamente y muy nerviosa se dirigió a la cocina con los demás.

Había pasado la hora del desayuno y Eric aun no salía de su habitación, al parecer era bastante normal, y no se le reprochaba absolutamente nada, incluso su padre había ordenado no molestarlo, con el pretexto de que su mayor inspiración no podía denotar enojo, si no amor y felicidad. Eric, a pesar de tener semejantes libertades, no las disfrutaba como cualquier chico que tuviera tales privilegios, en realidad, era un muchacho muy inteligente y propio, salvo algunas ocasiones que salía de su casa muy tarde y llegaba al otro día, ni siquiera era caprichoso, pero si hostigado por los mimos de quien es su padre.
Era seguro que por ser fin de semana, no saldría de su recámara y si lo hacía, era bastante cauteloso.



Paula estaba en otro mundo. Sus padres más tranquilos, podían quitarle el castigo el día que se le había dicho, sus calificaciones eran muy buenas y la chica se le veía increíblemente feliz.

Cosa que sorprendió demasiado a sus compañeros de clase y más a Marina, quien estaba llena de coraje porque el plan de dañar su reputación, tal parecía que no había funcionado.

-Oh vaya Pau, es raro que se te vea muy feliz, ¿Pues que te ha ocurrido?-

-Nada que sea de tu interés, puedes irte por  donde viniste.

-No hablo con nerds come libros como tu Astrid, me gustaría que no te metieras gracias~

-Y a mi me gustaría que tratarás con más respeto a mi amiga, Marina, ella puede meterse cuando quiera- Paula había dejado por un momento de dibujar en uno de sus cuadernos para dirigir una mirada amenazante a Marina, quien ya comenzaba a llamar la atención al hablar con esas dos.

-Ja, Pau, todo se sabe tarde o temprano y más en este instituto, pudieras ser tan popular si no te juntarás con estas dos cosas raras- Señalaba a Astrid y Aaron quien ya se había unido al momento.

-Bueno, estás dos cosas raras son mejores que tu Marina, que ni a cosa llegas, vayámonos muchachos, ya es hora de retirarnos, nos acabaron de correr alimañas y es muy irónico jajajaja- Dicho esto, tomo de la mano sus amigos y se dirigió a la entrada escuchando a Marina gritando "Te arrepentirás de esto Paula no sabes con quien te metes" varias veces.

Cada día que pasaba, Paula se ponía nerviosa y feliz, asustada y excitada, tenía en mente miles de formas de como acercarse nuevamente y miles de preguntas como si ya la olvido o la ignoraría, si acaso se pondría nervioso o como lo tomaría, apenas era jueves y deseaba con toda su alma ya estar en aquella galería.

-Astrid...

-¿Hmm? ¿Que sucede?

-¿Y si... Tiene chica?

-Nada podrías hacer supongo, ¿Porque pensar eso tan repentinamente?, ¿Es que ya te has arrepentido?

-¡No! ¡Para nada! Es solo que... Sería algo fuerte para mi...

-Estaré ahí para ti entonces por si lo necesitas

-Gracias amiga mía...

-Solo un favor...

-Dime, ¡Lo que sea!

-¡No vuelvas a gritarme al oído! Recuerda que estamos hablando por teléfono, ¡Dios! Paula, ¡Contrólate! Jajajaja

-Perdóname, es que me ha ganado un poco la tristeza de pensar aquello- Paula de verse feliz toda una semana, estaba realmente angustiada, ilusionarse de esa manera y no sentirse preparada para saber o incluso ver que aquel muchacho definitivamente no tenía lugar en su vida.

-El tiempo lo dirá, tranquila Pau.


Sábado por la mañana, ¡Libre al fin del castigo bien ganado!, solo era cuestión de prepararse y salir rumbo a la galería, que por lo visto, sería bastante enorme y digna de apreciar, quería sentir más que nervios y miedo, una enorme felicidad, aun no podía creer que alguien así pudiera causarle todo lo que ha vivido emocionalmente.

-¿Listas señoritas?- Aaron a pesar de todo, era amigo de Paula y si ella era feliz, él con toda la tristeza que pudiera ocultar, lo sería.

-¡Vaya que listas!- Decían las dos al mismo tiempo, dirigiéndose al fin al lugar tan esperado.



-¿Listo ya, mi valioso obsequio?- Decía frente a la puerta cerrada del cuarto de Eric aquel pintor con mirada iluminada y gesto amable y sonriente.

-Si, claro- Minutos después de lo ultimo dicho por su padre, Eric había contestado con desgano.

-Pudieras sonar más alegre corazón-

-¿Podrías dejar de sonar como si pretendieras ser más que mi padre?- Decía molesto el muchacho golpeando la puerta abriéndola minutos después.

-Pero que cosa tan horrible has dicho corazón mio, soy tu padre y me expreso hacia ti como yo quiera, te adoro porque eres mi pequeño y no tengo porque ocultarlo con palabras ten secas como "hijo" o "muchacho" nada más- El padre se había indignado, sacudiendo la cabeza como pretendiendo alejar pensamientos que había dejado su hijo, palpándole el hombro y dirigiéndose ambos a la puerta principal.

Eric lo mirada entre enojado y burlón, tenía ya hace mucho tiempo que pretendía decirle aquella locura, esperando ver la reacción de su padre, no es que en realidad lo pensará, solo que el simple hecho de que aquel sujeto que tenía que ser obligado a llamarlo padre, se expresara de el de esa forma que sin duda, lo dejaban asqueado.

Así, se dirigían a la presentación del arte de Gêrome Dómine, hasta ahora, el amable y amoroso padre pintor.


Sería una noche bastante inesperada.

TO BE CONTINUED...


**Notas de la autora**

.-. Mi mente voló LOL


martes, 10 de diciembre de 2013

DESPUÉS DE ELLA

Paula miraba fijamente la pantalla del televisor, concentrada en todo lo que se estaba diciendo acerca del señor que se encontraba al lado de Eric respondiendo a las preguntas o simplemente estando ahí, de pie, para ser fotografiado, los dos muy formales, el sujeto bastante sonriente mientras que Eric, podía manifestar una sonrisa forzada... Excesivamente forzada. Estaban en un programa de arte llamado ArtLoveIT!

-¿Paula?- Volvía a decir Astrid un poco nerviosa porque su amiga no reaccionaba.

-¡Estará presentando sus obras en una de las galerías más importantes del país! ¿No es verdad Gêrome Dómine?-

-Oh! ¡Claro que estaremos mi hijo y yo presentando nuestro trabajo en la galería de la ciudad! No solo es mi arte, ¡es la de mi hijo porque es mi inspiración!-

Decía aquel hombre que al parecer resultaba ser el padre de Eric, mientras pasaba un brazo por encima del hombro de su hijo, quien lo miraba incrédulo a todo lo que decía frente a las cámaras.
Al momento de entrevistar a Eric este simplemente se volteo y siguió a su padre quien ya comenzaba a caminar.

-Definitivamente al joven Eric no le gusta las cámaras jajaja- Decía una de las conductoras del programa.

-Vaya que desde siempre ha sido un chico bastante penoso, deberá ser porque es la inspiración de su padre para cada pieza de maravilloso arte que ha tenido desde ya varios años- Otro de los conductores sentado al lado de la anterior, en el estudio donde ya se encontraba ubicado todo - Gêrome es un padre amoroso y atento y se ha visto con Eric, es obvio, puesto que es su único hijo y el recuerdo que le queda de su esposa, ya 4 años desde que sufrió ese terrible accidente.

Paula ponía atención a cada palabra que decían los conductores, quien iba a pensar que aquel chico que la salvó en aquel antro de mala reputación, saldría en la tv tan de repente y aun más, que conocería a su padre al mismo tiempo, un famoso pintor de este siglo.

-Y bien, ya sabe, en nuestra pagina encontrarán más información sobre que días se estará exponiendo las pinturas de nuestro maravilloso artista Gêrome Dómine! Y cambiando de tema tenemos un músico que ha superado....

Apagando la Tv corrió a su laptop para entrar a la pagina del programa, ignorando olímpicamente las miradas de sus dos amigos.

-Vaya vaya vaya, con que ese es el famoso Eric, Eric Dómine jajaja muy penoso el tipo- Decía presuntuosamente Aaron solo para encontrarse con la fulminante mirada de Astrid

-Paula ¿Entonces es el que salió hace un momento? ¡Quien diría que se trataba del hijo de un pintor! Deberíamos de adentrarnos más a la cultura y al arte jajaja

-¡Pero si te la vives leyendo libros! Ahora quieres dedicarte a admirar el arte, ¡Bah! Además no es él el artista si no su padre- Decía Aaron mirando los ojos de Paula iluminándose por la pantalla.

-¡Tengo la dirección y el día! ¡Estará junto a su padre todo el tiempo que se este la galería!- Gritaba emocionada Paula mirando a  Astrid y Aaron.

Sus dos amigos no sabían como reaccionar, Astrid aun no podía creer que fue tan fácil encontrar a Eric y Aaron sentía celos de verla tan feliz por un chico así.

-Oh Astrid, ¡Deberás acompañarme!- Decía suplicante a su amiga

-¿Y el castigo? ¿Y yo que? ¿Nada más hasta aquí llego en esta historia de amor?- Reclamaba Aaron con el tono de broma como siempre

-¡Vamos los 3! Jajaja mi castigo termina un día antes de la fecha en que estará esta galería, ¡volveré a verlo!


Estaba claro, se encontraría con él nuevamente y esperaría que el destino estuviera de su parte.


Ya era tarde. Aquella gigantesca casa estaría prácticamente sola si no fuera porque los criados que la cuidaban, tenían todo bastante bien iluminado.
Lejos de la ciudad se encontraba, digna de aquella persona que apreciaba el verdadero arte de la soledad  y el amor por la naturaleza que rodeada aquel sitio áspero.
Llegaba un coche negro solo para estacionarse enfrente de la entrada, de ahí salían un padre y un hijo que, si no fuera porque se sabe de antemano que estaban en una entrevista, cualquiera diría que era un funeral a donde habían asistido.

Quizás, para el joven todo aquello si era un funeral.

-¡Gracias por acompañarme nuevamente hijo mio!, ¿Que hubiera sido de mi sin tu compañía todo el tiempo? desde tu nacimiento has sido todo para mi.

-No lo menciones nuevamente. No es necesario seguir fingiendo aquí, todos ellos y yo te conocemos perfectamente- Decía señalando a unos cuantos sirvientes que habían ido a recibirlos nerviosos por lo que el chico había dicho.

-¡Oh vamos! Eric, no puedes volver a empezar la misma discusión, creí que ya habíamos dejado claro hace meses, además, ellos no me conocen de otra forma, he sido un padre para ti y tu has sido mi hijo todo este tiempo, Eric, ¡Eric!

Gritaba al momento de darse cuenta de que su hijo subía las escaleras rumbo a su recámara.

-Tienes la culpa, por recordarme mi nacimiento- 

Llegando a su habitación, cerrando la puerta recargándose en ella sin ningún sonido. todo estaba bastante oscuro, silencioso. Se retiro de la entrada para poder hincarse y levantar un papel que estaba tirado en el suelo, al sentir que la puerta se abría lo escondió con agilidad.

-Tu sabes bien, que no era mi intención tocar un tema así para que recordaras hechos escalofriantes hijo mio- Lo abrazaba por la espalda con lagrimas en los ojos- Olvida, olvida todo, mi inspiración no puede expresar más que amor y felicidad-

El chico no se movía, solo estaba ahí, serio, sin mirar a su padre quien se había hincado para abrazarlo, pensando entre si, lo exagerado que era por ponerse a llorar.

-Tu eres mi mayor inspiración... Después de ella- Se levantaba para retirarse de la habitación.

-Maldito seas....- Lleno de ira en los ojos, Eric no dejaba de recordar lo último que su padre, el famoso pintor de nuestro siglo, Gêrome Dómine había mencionado antes de cerrar definitivamente la puerta: "Después de ella".

Volvió a sacar el papel que escondió de su padre, se levantó, lo observó nuevamente y lo guardó en un lugar seguro, muy seguro.

TO BE CONTINUED...


**Notas de la autora**

Que se me había olvidado la contra LOL jajajajajajaja
owo No quiero dejar ya sola esta historia(?) sigo escribiendo en un cuaderno más capítulos X3
Gracias July-chian porque me siento realmente inspirada XDDD.








domingo, 1 de diciembre de 2013

CURIOSO

Se quedaron de ver el siguiente sábado, con el pretexto de un trabajo escolar que de verdad habían dejado, pudieron librarse del castigo de aislamiento del que sufría con justa razón Paula, quien ya estaba ansiosa por tener un poco de esperanza en reencontrarse con aquel chico tan misterioso que se había vuelto alguien profundamente importante en su vida.

Gracias a Marina, su clase y algunos salones más, sabían de manera alterada, lo que ocurrió aquella noche, llenos de hablarurías y observándola como si tuvieran acaso derecho a juzgarla, sin embargo, a ella le importaba poco lo que se pensara, con que su familia y amigos supieran quien era ella, era más que suficiente, pero, ¿Habría alguna forma de que Eric estuviera en su mismo colegio?

-¡Astrid!- Tomaba del brazo a su amiga, quien se dirigía al comedor.

-¿Que ocurre?-

-¿Y si esta en nuestro instituto?- Comenzaban a brillarle los ojos.

-Sería poco probable... ¿No crees? O quizás...-

-¿Quizás que? ¿Que?- Le había entusiasmado de tan solo pensarlo.

-Podríamos intentar buscarlo en el insti, pero que va si es inmenso... A menos que...- Comenzó a caminar sola acomodándose los anteojos muy misteriosa.

-¿Astrid? ¡Iluminame con tu cerebro tal brillante que tienes!

-De saber por lo menos la carrera... Aunque sea el apellido...-

-Solo sé que se llama Eric, que tiene 22 y tengo la placa de su auto- bajo los hombros con la idea de que estuviera en su instituto desmoronándose.

-Dudo mucho que de esta manera lo encontremos, ni modo que convoquemos a cada Eric que exista en cada facultad y hagan fila ante ti para que lo reconozcas, sería realmente gracioso jajajajaja-

-¡Astrid!... No te burles que esa era casi mi idea...- La miraba avergonzada mientras Astrid se reía aun más.

-Jajajajajajaja vaya chica que tengo por amiga-

Iban ya un tanto apuradas al comedor, al sentarse en una mesa bastante alejada de todo el grupo de personas que, por los rumores que existían de Paula, la miraban de vez en cuando, esta devoraba prácticamente el alimento.

-¿No te molesta?-

-¿El que?-

-El que todos te miren de esa manera gracias a la cabeza hueca de Marina- Tomando un jugo que prefirió en lugar de soda.

-No me afecta porque sé que no es verdad-

-Ah! Pero basta con la absoluta palabra de la reina del instituto para que todos los súbditos crean que es la absoluta verdad, ya que todo ella lo ve, lo afirma y saca sus propias conclusiones estúpidas, solo falta que quiera que comencemos a llamarla "Gran hermana", ¡Que el cielo nos salvé de ese día! jajajaja- Llegaba, revoloteando y dramatizando un chico alto, agradable físicamente y con cabello de color miel.

-Algo me dice que te ha gustado el libro que te preste Aaron-

-No solo me gustó, ¡Me ha dejado traumado!, Algo que no entiendo, ¿Eso pasó en realidad?- Se sentaba junto con ellas, sacando el famoso libro que le había prestado Astrid, entregándoselo a la dueña -Completamente terminado señorita-

-No ha pasado, así tal cual por lo menos- Tomando el libro dandole otro sorbo a su jugo.

-¡¿Como que no tal cual?!- Levantándose asombrado por el comentario, llamando la atención por la acción tan precipitada.

-Te puedes controlar o sera la ultima vez que te preste un libro aunque sea de dibujitos-

-¡Aaron!- Ahora la que llamaba la atención por su acción era Paula-

Sus dos amigos quedaron anonadados al verla tan eufórica y observándolo con tanta atención.

-E-eh ¿Que pasa?-

-¿Tu padre es parte de la policía cierto?-

-De parte de los que protegen a ciertos diputaditos querida- Estirándose y acomodándose el cuello de su camisa haciendo un gesto de orgullo y prepotencia fingida.

-¡Astrid quizás el pueda ayudarnos!-

-¿De que estas hablando?-

-¿Eh? ¿Mi padre? ¿Y como podrá ayudarlas? ¿En que? ¡No entiendo nada! Y ya me esta dando miedo Paulita- Miraba a las dos chicas con una apariencia de película de terror bastante sobre actuada..

-A encontrar a un chico-

-¿perdón?-

-¡Paula!- 

-Ah si... ¿Que es cierto lo que dice Marina Pau?- Alzando una ceja dicho con un susurro.

-Claro que no, no seas idiota- Susurrándole de igual forma- Es solo que si vienes a mi casa este sábado, podre explicarte todo con mas calma! así podrías ayudarme en mucho, tu y tu padre.

-¡Claro!  Con eso de que te quiere para nuera capaz que te ayuda hasta esconder un cadáver- Su rostro marco una sonrisa picara con un guiño gracioso.

-¡Jajaja si claro! Te esperamos este sábado y espero que de verdad puedas servirnos de ayuda jajaja- Se levantaba de su asiento para ir a pedir mas jugo.

-¡No sirve de nada hablar con esa muchacha de amor! ¡O se hace o me friendzonea cariñosamente para que no me duela!- Dramatizando nuevamente.

-Uhh... Yo creo, sin duda, que el sábado sabrás muy bien sus motivos.

-¿Eh? ¿Porque As? ¿Hay un chico? ¡El del antro!, ¿El sábado lo conoceré?....-

-¡¿Porque siempre tu lleno de preguntas?! ¡Cállate y el sábado te quitaras de dudas de una buena vez!- Se levantaba de su asiento para ir por su amiga dejando al mucho un poco preocupado.

Así, paso la semana, colegio, casa, labores y el castigo sin levantarse para Paula.
Compra de más libros, escuela, casa, y solo mensajeandose para Astrid.
Escuela, una cena en casa de uno de los clientes de su padre, preocupado por esperarse lo peor el sábado en casa de Paula, se encontraba Aaron.

Y por fin el día llegó.

-No quiero nadas sorpresa Paula, recuerda que el castigo no se te ha levantado y dudo mucho que le quieras añadir más días.

-Si, madre, no creo que quiera eso, tranquila, solo tenemos que hacer el trabajo-

-Tu padre y yo tenemos que asistir a esas juntas con los clientes para cerrar ese dichoso trato del que tenemos meses en planeación, no quisiera ir preocupada, ¿Entiendes eso?.

-Si, lo entiendo y te prometo que no será más que un trabajo en equipo- Sabía que sus padres confiaban aun en ella, pero que se le puede hacer cuando se astilla esa confianza paternal.

Llegando sus amigos, sus padres se marcharon, aclarándole que la aman pero que los había dejado "siscados" y preocupados por aquella vez, sin más, pocos minutos después, la casa le pertenecía a ella y a sus dos amigos.

-Ah, ¿Y bien?- Decía Aaron, sentándose en el sillón de la sala de estar, mirando decidido a las dos chicas que se habían sentado juntas al otro extremo.

Paula decidió contarle todo, incluso el gran interes que en ella nació haciendo que este se sintiera tan vacio y con un gran nudo en la garganta, Paula se retiro a traer bebidas y un bocadillo dejandolos en la sala.

-Si te hubieras puesto las pilas y dejar tanto rodeo, aunque sea ella supiera bien de tus sentimiento.

-.... ¡En fin! Hay mas peces en el mar jajaja.

-Claro, tu mentalidad no ha sido otra más que "Paula, Paula, Paula" durante 2 años.

-Uno que se quiere consolar y tu que no tienes el tacto para saberlo- Haciendo un movimiento de mano como si fuera un abanico.

-Oh, lo siento, casi no se como manejar estas cosas.

-Lee un libro de romance, eso te guiara- Le guiñaba el ojo mientras sonreía, a pesar de todo se le veía bastante deprimido- Y ¿Quieres que mi padre te ayude a buscarlo con las placas de su auto? ¿Así muy detectivezco el asunto?.

-Me has leido la mente.

-Así que se llama Eric- Aaron prendía la tv mientras Pau se volvía a sentar, despues de acomodar lo que llevó en la mesita.

-Si....

-Será complicado Pau- Decía Astrid acomodandose los lentes y mirando fijamente a su amiga.

-lo sé pero quiero hacerlo, de verdad.

-¿Y tu crees que realmente el padre de Aaron pueda ayudarte? ¿Ya eso no es bastante complicado? Nos estaríamos metiendo en algo bastante subido.

-¿A que te refieres? Lo hacen sus amigos los de la jefatura todo el tiempo no Aaron?.

-Ajá- Embelesado cambiando canales.

-¿Escuchaste?. tu tranquila.

-Pero Pau ¿Y si decide no hacerlo? ¿O que excusa le darías?.

-No sé tiene que ocurrirse algo hoy... Yo...

-Jajajaja mira ahí esta tu Eric uno de tantos millones que hay del pais- Decía Aaron, señalando burlonamente la tv en un canal que había dejado de arte- Jajajaja es ironico, ustedes hablando de un tal Eric y le voy cabiando a un canal donde esta un padre y su hijo llamado Eric, se te hará más complicado jajaja.

-¿Paula?- De repente astrid llamó a su amiga quien no se movía ni respondía para nada.

-¿Eh?- miraba a las chicas y en especial a Pau.

Ella estaba de pie, mirando atentamente a la pantalla con los ojos desorbitados y comenzando a temblar levemente.

-¡¡E-es él!!.


TO BE CONTINUED.


Notas de la autora(?)

Que me tarde, LOL pero maldito virus que apenas se quito jajajajaja, creo que esta super largo en fin, mañana subo el otro que me la pase escribiéndolos en cuaderno.
XD lo de gran hermana fue porque seguía leyendo el libro de 1984 jaja TwT mi acorde <3.











domingo, 8 de septiembre de 2013

DE NUEVO EL DÍA COMÚN.. O NI TANTO

"¡Un mes sin tocar si quiera el televisor!, ¡Tu padre ira por ti al colegio! ¡Ni una llamada ¿Que te ocurre?!"...

Prácticamente todo el día gastado en sermones y regaños de parte de sus padres, Paula se concentraba y no respondía nada, para ser un tanto rebelde tenía respeto y sabia cuando tenían la razón sus padres en regañarla de esa forma, pero ella solo ansiaba una cosa: Volver a ver a Eric.

Al poder entrar al fin a su habitación, se dejo caer en la cama colocándose una almohada encima del rostro e intentando relajarse, le dolía la cabeza aun por la resaca, se sentía algo débil y hambrienta pero no le importaba mucho levantarse de la posición tan comoda en la que permanecía, le gustaba hacer recuento de lo ocurrido, de quien conoció en realidad.

-Creí que jamás sabría su nombre-

Minutos de un silencio profundo, se destapo el rostro, observo el techo de su habitación, y su semblante cambio repentinamente. Ahora, se sentía arrepentida y ridícula por su manera de actuar y ahora de pensar.

-¿Como es posible que ande pensando en ese chico?... Que idiota me siento... ¿Me pudo gustar tanto con tan solo unas horas de conocerle?- Ella no lograba entender, podría tacharse de fácil, de "urgida" o de cualquier otra manera pero ella no se sentía así, ella no sabia porque ese interés tan intenso hacia el chico, aferrarse con cada minuto que lo tenia presente, quería saber mas, conocer mas de él, verlo nuevamente 

-No creo que esto sea amor a primera vista, suena bastante ridículo- Se levanto para dirigirse a la cocina y pedir un buen café negro para calmar su dolor de cabeza, que ya estaba intensificándose con el problema mental que cargaba.

Paso el fin de semana para que regresara al colegio.
Era uno de los colegios mas prestigiados del país, podría decirse que el segundo mejor del país, donde, por supuesto, quien tuviera el poder monetario podía entrar y ser tratado como si fuera un rey. No era como si a Paula le molestara pero le resultaba incomodo estar en un sitio lleno de mascaras y falsedades.

Al entrar a su salón, ver los ojos de los presentes puestos en ella era normal, "Solo están juzgándote, solo eso ¡Nada más!" Se gritaba en sus adentros, aunque, sentía un gran alivio al notar que solo una persona no era capaz de percatarse de que había llegado.

-Es un libro nuevo ¿No es así?- Tomaba asiento frente a una chica a la cual se refería, de cabello largo negro y lacio, lentes un poco grandes y de hermoso gesto calmado y sereno.

-Tuve bastante tiempo para terminar el otro, no podía soltarlo-Fijo bien sus lentes, cerrando el libro después de verificar a pagina donde había quedado.

-Entonces nuestro fin de semana estuvo bastante genial Astrid- Se recargaba en la paleta de su compañera cerrando los ojos placenteramente-

-Creo que mi amor esta en los libros únicamente, no he podido encontrar mejor placer y excitación que la emoción del saber que ocurrirá después o que aprender nuevamente, viajas a millones de mundos...- 

Sus palabras eran tan sinceras y tan reconfortantes, que, para Paula, podía sentirse verdadero amor en la atmósfera del salón.

-A todo esto Paula, ¿Como te fue este fin de semana? Por lo que me dijiste hace un momento, estuvo bastante aceptable-

-¿Bastante aceptable? ¡Fue maravilloso!, ¿Sabes? Conocí a un chico en el antro que...-

-¿Fuiste al final a ese sitio de mala muerte?, No debiste hacerlo- Su gesto se torno un tanto sombrío y maltrecho.

-No te angusties, permiteme contarte todo lo que sucedió, después de clases, aunque tendré poco tiempo ya que estoy castigada-

-Me puedo imaginar el porqué... Por mi esta bien entonces amiga mía, quiero saber cada detalle que espero, no sea nada de que preocuparse-

-Créeme que no es nada de ello, aunque si tendrá sus partes en las cuales querrás destasarme viva, pero valdrá la pena al fina-

Después de ello, comenzaron sus clases, ya que el profesor, estaba dentro del salón.

Paso todo el tiempo sumergida en sus pensamientos, de vez en cuando era participativa, si bien no era la típica popular del salón, ni tampoco la cerebrito, era una alumna promedio bastante aceptable, aunque no solía resaltar del todo, no porque fuera fea, si no porque ella misma se alejaba de ese entorno superficial y hueco del que estaba metida desde su nacimiento.
Se daba así el descanso entre clases.

-¡Vaya! Pero si es Paula, ¿Como te fue el fin de semana querida?- Decía una voz bastante alzada, que venía desde la entrada del salón.

-Ignórala solamente- Menciona Astrid para su amiga.

-No pueden ignorarme traga libros, sabes quien soy- Decía aquella chica mientras camina hacia ellas.


De ser algo bastante trillado, era la mas típica copia de una Barbie, cabello rubio, ojos azules, un cuerpo atractivo y porque no? Mucho, pero mucho dinero encima de ella -El cliché no sería cliché sin que esto faltara no?-*

-¡Mírame cuando te hable!- Intenta tocar a Paula del hombro si no fuera que Astrid se levanto y con el libro que tenia en su asiento, le soltó un manazo.


-¡Estúpida!-

-A mi no me vengas a ofender que la estúpida eres tu, cabeza hueca-

-¡Pero mira nada mas quien habla!, la x de la escuela-

-La x que será algo de su vida y no solamente una muñeca plástica e inservible más que para el sexo-

-¡Ya basta! No tienes porqué caer a su nivel Astrid, no permitas que te saque de tus casillas, después de todo, de hecho si, quiero hablar algo contigo Marina- Se levanta de su asiento y dirigiéndose a la rubia, Paula se veía bastante molesta.

-¿Porqué me dejaron ayer en aquel antro Marina?-

-¿Pero que? ¡Si te estabas divirtiendo tanto mi vida! ¡Incluso te fuiste con un chico! ¿O me equivoco?- Alzaba cada vez mas la voz llena de maldad hacia su compañera, quien la miraba despreocupada por aquel comentario.

-Piensa lo que quieras sobre el asunto, me tiene sin cuidado-

-Jajajaja ¿Eso es cierto Paula?-

-Bastante cierto- La mira fijamente y con seriedad -No me importa que me vean a como tu quieres hacer creer a los demás, no tengo que aparentar nada en un mundo de caretas e hipocresías, al mundo al que perteneces Marina, ¿Sabes? No tenia ni porque preguntarte el porqué me dejaron ahí, viniendo de ti no es de sorprenderme.

-Ja!, por lo menos se te hizo la noche, alguien te fijo en ti y te llevo a otro lado solamente eso es lo que se tiene que saber, la verdad- Decía acomodándose el cabello.

-Tu verdad Marina, pero como te dije, no me importa, no tengo que rendirle cuentas a nadie-

Llegando la hora de la próxima clase, no se podía dar el lujo de seguir una discusión así, Marina era la enemiga mortal de Paula y Astrid, y el amor platónico de todo el colegio, la típica, chica de escuela privada.
Pasando así, empujando a Paula y dedicándole una mirada a Astrid como si viera a la peor alimaña del mundo, paso a su asiento, siendo idolatrada por los demás presentes.
Así seguían las clases.


-Y bien, antes de que venga tu padre y te lleve lejos de mi- Decía en tono poético Astrid-

-Jajaja exagerada... Aaah bien, por donde comenzare..- Daba un leve suspiro y estiraba sus brazos, era obvio que sabía perfectamente por donde comenzar y como acabar, decidió decir todo de una vez, mirando a su amiga de infancia haciendo desde gestos de enfado, hasta tocándose las sienes de la cabeza intentando asimilar toda la información que le llagaba.

-Pero estas bien y nada malo te ocurrió-

-Si, lo estoy-

-Ese me parece que actuó como un ángel, de esos que solo aparecen una vez en tu vida-

-..¿Tu crees?...- Miraba cabizbaja a su amiga

-Vaya que lo creo... Bueno en sentido figurado, ¿Le pediste su numero de teléfono?

-Trate pero no me lo dio, ¡Te digo que con trabajos y pude sacarle su nombre!-

-Vaya hombre difícil... A lo mejor pensó que se metería en problemas o algo parecido si te decía mas de él, pero no deja de ser bastante extraño-

-Astrid.... Necesito de tu ayuda-

-¿Como?-

Trago saliva y miro fijamente a su amiga de infancia -Necesito volver a verlo-

-¿Y como puedo ayudarte Pau?-

-Logré tomarle una foto a las placas de su coche-

-Bastante...-

-¡Espera!, ¡Sé que podemos encontrarlo! sé que podemos, necesito en verdad tu ayuda-

-No será peligroso saber mucho de el? es decir alguien que actúa de esa forma...-

-¿Tu crees que si fuera peligroso o fuera mala persona, me hubiera salvado de esos tipos y encima, me hubiera llevado a mi casa sana y salva?, vamos Astrid, en ti es con la única que puedo cometer esta locura, lo sabes muy bien- No dice mas y con ojos resplandecientes y suplicantes, toma la mano de su amiga a manera de insistencia.

-Que se le va a hacer ante esos ojitos de perrito, aun así no me hubiera rehusado, te hace feliz y te emociona, creo que es el mismo rostro que tengo yo algunas veces-

-¡Con los libros!-

-Jaja tu has ganado amiga mía- Se acomoda los anteojos y abraza a Paula.

Antes de poder platicar más sobre el tema, el padre de Paula ya había llegado y despidiéndose una de otra, termina así su día en la escuela.



TO BE CONTINUED....



*Notas de la disque escritora(?)*

* = Pequeñas notas de la autora LOL


Solo eso para que se entienda si es que se puede entender hasta el momento 





sábado, 7 de septiembre de 2013

Pequeña aventura/Nuevo camino

-Que fatigado me siento...-

Eran las 7:12 am cuando despertó, al parecer no había dormido mucho y no había descansado para nada dada la mala posición en la que se podía acomodar dentro de su coche, se acicalo varios minutos, rascándose los ojos para despertarse mejor, miro por la ventana y no había nada más que una niebla un tanto profunda, un aspecto a frió en el ambiente que hizo que se le erizara la piel de tan solo pensarlo, trato de acomodarse mejor en el asiento de su coche y miro aquel bulto de lado suyo.

-Pero que.... Ah! es verdad- rascándose la cabeza recordando lo que había pasado hace unas horas y que el "bulto" en cuestión no era más que la chica que había "rescatado" de aquellos tipos del antro, la observo varios minutos mas hasta que decidió despertarla.

-Llévame... c-contigo..- La chica habló en sueños.

-Q-que?..

-L-levame lejos... P-por favor...- 

-Oye.. Despierta...- La miro con mucha neutralidad, no había razón para investigar o sorprenderse por las palabras de la chica, no era de su incumbencia no tenia porque meterse a mas, la seguía moviendo con fuerza hasta que ella despertó.

-¡Pero que demonios! ¡Suéltame!- Se había sorprendido tanto que no dudo y lo empujo, haciendo que azotara levemente en la puerta del coche.

-¡Vaya fuerza que tienes! ¡Casi haces que atraviese el cristal!-

-¡L-lo siento! No quise hacerlo... Me asuste eso es todo.. Estabas muy cerca-

-¡Lo siento! ¡No creía que de verdad era muy feo!-

-¡No! no lo er...- Su sonrojo era tan evidente que el chico sonrió de forma inconsciente, se sobo un poco la cabeza y miro a la chica nuevamente, quien se notaba ahora preocupada por su aspecto y tocándose la cabeza levemente.

-Ni te avergüences ni te molestes, es normal que después de haber dormido incómodamente en un coche estés desarreglada y supongo que te duele la cabeza, esas resacas no dan tregua.

-Vaya que eres sincero- Lo decía con pena y enfado -Si.. me duele un poco la cabeza-

-Vamos, no me digas que yo amanecí como si me hubiera arreglado para una fiesta de etiqueta o si? Incluso te asustaste el verme.

-Jajajaja- Dejo de peinarse el cabello con los dedos para soltar una pequeña risa, pronto volvió a mirarlo -"Es bastante guapo, aun si estuviera desarreglado"- Pensó. Ya no importaba tanto su aspecto, solo se acomodo mejor en el asiento y suspiro-

-Bien...-

-¿Cual es tu nombre?-

-¿A que viene eso? Creí haberte dicho ayer que eso no tenia importancia-

-Para mi si la tiene, por eso mi insistencia-

-¿Porqué?-

-Me salvaste la otra noche, quiero saber el nombre de mi "salvador"-

-Solo has de cuenta que te "salvaste" tu sola y listo, de verdad no es necesario-

-Como sea te diré el mio-

-¡LO ÚNICO QUE NECESITO ES TU MALDITA DIRECCIÓN! Quiero llevarte a tu casa y que todo esto termine-

No soportaba mas estar en esa situación, la chica no se movió ni intento contestarle algo más, estuvo un rato en silencio hasta que resignada saco su billetera y le indico la dirección, él tomando las llaves de su coche, lo encendió e inicio el recorrido al hogar de aquella chica.

Todo el camino fue en completo silencio, no había nada que decir, el cambio de actitud del chico fue asombroso, ella solo lo miraba de reojo y pensando el porque de su carácter tan repentino.

-¿Cuantos años tienes?- 

-22-

-Soy mas chica que tu por un año-

-Te ves mas grande-

-¡Gracias! sabes tratar a las mujeres eeh galán-

-¿Que? ¿Porqué?-

-Claro! nos encanta que nos digan que nos vemos mas viejas-

-Ah.. Lo siento-

-Descuida, por lo menos se te ha pasado el enojo-

-No estaba enojado- Comenzaba a ponerse nervioso.

-¿No? Entonces eran ideas mías... ¿Cual es tu nombre?- Volvió la misma pregunta, esperando a ver la reacción nuevamente del muchacho, de haber sido otra persona no le importaría mucho saber algo, pero con él sentía que era algo diferente.

Tras varios minutos de esperar sin probabilidades de una respuesta a su eterna pregunta, suspiro y miro por la ventana, recorrer casas, lugares, personas caminando por la calle, ya se había resignado a nunca saber el nombre del joven.

-Detente aqui-

-Ya llegamos supongo-

-Si-

-Esta bien- No dijo más, era normal que despues de todo sintiera desconfianza y que cosa mas normal del mundo era no dejarle ver exactamente el lugar de su residencia.

-Gracias-

-De nada-

Acomodándose un poco el cabello simulando una coleta, salió del coche, volvió a suspirar. Esa pequeña aventura había terminado y eso no significaba nada en su vida, ya que todo volvería a ser igual, se decía en sus adentros, al cerrar la puerta del coche, se acomodo bien la ropa y comenzaba a caminar.

-Espera- 

-¿Eh?...- Volteo hacia el coche, el chico había salido de el y se habia recargado con un aire ya mas despreocupado que hace un momento.

-Eric-

-...-

-Mi nombre es Eric-

-A-ah!... ¡Mi nombre es Paula!- Sorprendida por aquel cambio tan radical y emocionada a la vez, ya sabía su nombre y eso hacia que se pusiera aun mas emocionada, se había dado cuenta en todo el trayecto que tuvo en coche, que había sentido atracción por aquel misterioso muchacho.

-Ok Paula.. Adiós!- Lanzo al aire las llaves de su coche para volverlas a tomar, abrió la puerta y al entrar al coche se paro un poco en seco al escuchar a la chica.

-¿Puedo saber tu numero de teléfono? ¡¿Tu Facebook por lo menos?!-

-Adiós Paula!-

-Ah! espera!... ¡Hasta luego!- La emoción la atontaba más.

-Adiós!- Y sin más entro definitivamente al coche haciendo que este avanzara, extrañamente avanzo un poco lento y al dar la vuelta se detuvo de golpe.

Paula saco su celular y con la poca batería que había acumulado sin haberlo utilizado, agilmente le tomo foto a las placas del coche, escondiéndolo de nuevo para evitar ser descubierta. Pasaron varios minutos hasta que puedo arrancar y definitivamente se perdía a lo lejos.

No hizo más, solamente corrió dirección a su casa, esperando los regaños de sus padres.


TO BE CONTINUED.